La ola Spritz toca la costa veracruzana
Cócteles ligeros, frescos y perfectos para las tardes: la Generación Spritz llega a México y se convierte en una oportunidad ideal para bares y hogares de la zona de la Riviera Veracruzana.
La nueva forma de socializar en México tiene hielo, burbujas, fruta fresca y un toque de espontaneidad. Así lo confirma el Informe de Tendencias de Cócteles Bacardí 2026, que oficializa el nacimiento de la llamada Generación Spritz, una oleada protagonizada por jóvenes de 18 a 29 años que están cambiando el modo de brindar: prefieren bebidas más ligeras, aromáticas y refrescantes, ideales para reunirse a primera hora de la tarde, por ejemplo, en la costa veracruzana.
Y si bien la tendencia se fortalece en todo el país, se perfila como una gran opción para quienes tienen negocios de bebidas o desean preparar coctelería en casa en la Riviera Veracruzana, Antón Lizardo, Alvarado y el Puerto de Veracruz, donde las reuniones al aire libre, la cercanía al mar y el clima cálido crean el escenario perfecto para estos cocteles vibrantes.

Una tarde más ligera y social: el nuevo ritual
Lo que comenzó como un movimiento global toma fuerza en México gracias a una generación que valora experiencias auténticas, sabores equilibrados y ambientes que inviten a quedarse. El Spritz, con su carácter refrescante, se ha convertido en más que un cóctel: es un ritual vespertino, perfecto para terrazas, patios, roof tops o reuniones caseras.
Según el informe, el 49% de los consumidores mexicanos elige los cócteles por su sabor equilibrado, y el 46% afirma que el ambiente del lugar influye directamente en su elección. La experiencia completa importa… y mucho.
Para bares, cafés y restaurantes de la costa veracruzana, así como para quienes disfrutan agasajar en casa, el Spritz representa una bebida fácil de preparar, vistosa y muy alineada con el estilo relajado de la región.
México, potencia global del Spritz
Nuestro país ocupa ya el tercer lugar mundial en consumo de ST-GERMAIN, el licor de flor de saúco que ha impulsado Spritz más aromáticos, cítricos y elegantes.
Mientras en Ciudad de México destacan versiones con toronja y lichi, en zonas como la Riviera Veracruzana o Antón Lizardo puede convertirse en un complemento ideal para tardes cálidas y reuniones informales con vista al mar.
Para negocios locales, esta tendencia abre una oportunidad estratégica: cocteles más ligeros, de baja graduación alcohólica, con gran aceptación entre turistas y jóvenes residentes.

El ron sigue reinando: tradición que se reinventa
Aunque los cocteles ligeros ganan terreno, México continúa siendo un país profundamente amante del ron. Y Bacardí lo confirma: tres de los seis cócteles más pedidos en el país llevan este destilado —Piña Colada, Mojito y Daiquirí—, demostrando su versatilidad para adaptarse a paladares modernos.
“El ron es el corazón de muchos de los cocteles favoritos a nivel mundial, y los mexicanos están creando expresiones más ligeras, afrutadas y sociales”, comenta Ricardo Nava, propietario de Bar Mauro.
La Generación Z: la nueva hora feliz
La llamada “Sociedad Vespertina” está creciendo:
- 41% de los mexicanos sale más temprano para convivir,
- 64% planea asistir a más eventos al aire libre, haciendo de terrazas y patios los nuevos centros sociales.
Los sabores dulces y afrutados encajan perfectamente con esta ola de bebidas vibrantes. Y en regiones como Alvarado o el Puerto de Veracruz, donde la vida corre entre atardeceres y encuentros espontáneos, el Spritz se vuelve una opción ideal tanto para negocios como para reuniones entre amigos.
Un movimiento que cambia la forma de beber
La Generación Spritz no solo trae nuevas recetas: presenta una nueva manera de vivir las tardes, de socializar y de disfrutar con responsabilidad. Desde azoteas urbanas hasta reuniones junto a la alberca, este movimiento está transformando la cultura del cóctel en México, un vaso fresco y burbujeante a la vez.
Para la Riviera Veracruzana y sus alrededores, el Spritz es más que una tendencia: una propuesta fresca, accesible y deliciosa para acompañar la vida frente al mar.



