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De un garaje a 20 mil litros: la ruta de Cervecería Clipperton

Con presencia en más de 100 restaurantes, producción propia, recorridos guiados y un nuevo hotel boutique en desarrollo, la firma amplía su propuesta en Boca del Río.

Esto me ocurrió en Boca del Río, frente al mar, mientras compartía una cerveza con Alejandro Ficachi, integrante de la dirección de Cervecería y Destilería John Clipperton.

Entre el aroma del lúpulo y la brisa del Golfo de México, Alejandro comenzó a contarme una historia que va mucho más allá de una fábrica de cerveza.

“La cervecería empezó en 2022 con el lanzamiento al público, aunque el proyecto venía planeándose desde 2020. Lo trabajamos varios años y todo empezó en el garaje de mi hermano. Éramos una planta pequeña de 500 litros”, me explicó.

Lo escuchaba mientras observaba el horizonte. Como ocurre con muchos proyectos auténticos, el origen fue modesto. Después llegaron nuevos fermentadores, mayor capacidad de producción y una visión mucho más ambiciosa.

“Luego compramos fermentadores para crecer y en agosto de 2024 pudimos terminar nuestra planta, donde actualmente tenemos una capacidad de 20 mil litros al mes”.

Alejandro me explicó que el crecimiento nunca ha significado abandonar la experimentación.

“Nuestro principal diferenciador en el mercado local es que siempre tratamos de tener variedad. Sacamos cervezas de temporada y también infusiones. Actualmente tenemos una IPA (India Pale Ale) infusionada con café y una bock con caramelo. Siempre queremos que quien llegue al taproom encuentre algo diferente”.

Aquella filosofía coincide con la esencia que la propia marca define: una cervecería nacida de la pasión por el mar, la historia y la exploración, inspirada por la Isla Clipperton y por la búsqueda constante de nuevos horizontes a través de cada receta.

La conversación avanzó hacia un tema que llamó particularmente mi atención. Clipperton no está construida únicamente alrededor de la cerveza.

“Actualmente tenemos habilitado el taproom dentro de las instalaciones del Hotel Clipperton, en la calle 12. El proyecto está integrado por tres partes: hotel, fábrica y taproom. Los tres trabajan juntos”.

Mientras Alejandro describía el concepto, resultaba evidente que la cerveza es apenas una parte de una experiencia mucho más amplia.

“El que ya está operando tiene 26 habitaciones. Fue pensado como un business class. Está funcionando desde 2017 y ha tenido muy buenas calificaciones en Booking y en otras plataformas”.

Bastó mirar alrededor para entender una de sus fortalezas.

“Principalmente la vista”, dijo.

Y tenía razón. Frente a nosotros aparecía Isla de Sacrificios y una amplia franja del Golfo de México.

“El mar está casi al alcance de la mano”, le comenté.

“Sí. Además tenemos dos jacuzzis en el roof garden con vista al mar”.

Pero el proyecto continúa creciendo.

“Estamos trabajando en un hotel boutique de 18 habitaciones y arriba habrá un taproom. Será un concepto muy interesante porque tendremos fábrica de cerveza, restaurante, taproom y hotel boutique dentro del mismo complejo”.
Según me explicó, el nuevo taproom podría estar listo en tres o cuatro meses, mientras que el hotel boutique se proyecta para finales de año.

También ofrecen recorridos guiados para quienes desean conocer el proceso cervecero.

Nos pueden contactar por redes sociales. Normalmente hacemos las visitas los sábados a partir de las 10:30 de la mañana, aunque también podemos organizar recorridos personalizados para grupos”.

La experiencia puede ser tan sencilla o tan especializada como el visitante lo desee.

“En el recorrido más completo prueban cerveza directamente del fermentador, hacen tres degustaciones, se llevan un vaso conmemorativo y una cerveza de su elección”.

Una isla perdida que encontró su lugar en Veracruz

Llegó entonces una de las historias más interesantes de la conversación.

Mucha gente nos pregunta por qué Clipperton si somos mexicanos”, me dijo Alejandro.

La respuesta está en una isla ubicada a aproximadamente mil kilómetros de Acapulco.

“Clipperton fue una isla mexicana que después se perdió ante Francia mediante un arbitraje internacional. El arbitraje lo realizó Víctor Manuel III, el rey de Italia. Fue el último territorio que perdió México”.

Aquella referencia histórica se convirtió en la identidad completa de la marca.

En la filosofía de John Clipperton, la isla representa exploración, aventura, curiosidad, autenticidad y búsqueda constante de algo valioso. De ahí surge también la misión de crear bebidas que inspiren a descubrir, explorar y compartir experiencias memorables.

“La idea es que cada persona encuentre algo nuevo en cada trago”, explicó Alejandro.

La conversación volvió entonces a lo que más disfruto: los sabores.

“Tenemos siete estilos base que siempre encontrarán en el taproom o en nuestra página web. Pero también hacemos muchas cervezas de temporada”.

Y entonces comenzaron a aparecer las recetas que demuestran el carácter experimental de la cervecería.

“El año pasado sacamos una cerveza de chocolate y cereza para el 14 de febrero”.

Sonrió antes de continuar.

“También hicimos una cerveza con bombón y maracuyá para el Festival de la Cerveza Veracruzana. Ganó como mejor cerveza del festival”.

La creatividad no se detuvo ahí.

“Para Día de Muertos hicimos una cerveza con pan de muerto. Literalmente agregamos pan de muerto al fermentador. Era como morder un pan de muerto y tomar una cerveza al mismo tiempo”.

Otra de sus creaciones permaneció entre seis y siete meses madurando en barricas de vino y de whisky.

“La versión añejada en barrica de whisky ganó medalla como mejor cerveza de barrica y también obtuvo el reconocimiento como mejor cerveza del show entre todas las participantes”.

Detrás de esas recetas se encuentra el trabajo técnico del maestro cervecero de la compañía, el doctor Ehécatl Labarrios Morán, responsable del control de calidad, diseño de recetas y desarrollo de nuevos productos. Con más de diez años de trayectoria en la industria, ha conseguido más de 50 medallas en competencias nacionales e internacionales.

Donde la cerveza se encuentra con la gastronomía y el mar

Mientras degustábamos otra cerveza, Alejandro me habló de la presencia que la marca ha logrado construir en el mercado.

“Actualmente estamos en Chedraui y también en los 7/24 de la zona de Orizaba y Córdoba”.

La distribución continúa creciendo.

“Además estamos en más de 100 restaurantes de la zona conurbada”.

Entre ellos destacan nombres conocidos para los comensales veracruzanos.

Mola Molona y Señor Bambú son algunos de nuestros principales clientes”.

La empresa también desarrolla proyectos de marca propia.

“Trabajamos con Café de La Parroquia haciendo una cerveza de café. También hacemos maquilas para clientes y podemos desarrollar recetas personalizadas”.

John Clipperton ofrece además servicios para negocios, desde cerveza de barril para restaurantes y bares hasta desarrollo completo de productos personalizados, incluyendo producción, embotellado, etiquetado y empaque.

Sin embargo, para un gastrónomo siempre existe una última pregunta obligada: la cocina.

“La gastronomía del taproom está bastante fuerte”, afirmó Alejandro.

Me habló del chef Heriberto, quien recientemente se incorporó al proyecto.

“Él fue el encargado de una cena maridaje que realizamos hace unas semanas y tuvo muy buena recepción. Queremos comenzar a hacer más catas y maridajes para ofrecer experiencias diferentes”.

Antes de despedirnos le pedí tres recomendaciones imperdibles para quien visite el lugar.

No tardó en responder.

La hamburguesa Rovira. En lugar de carne molida lleva tiritas de carne y nuestra salsa Clipperton”.

Luego mencionó otro de sus favoritos.

El queso fundido de cuatro quesos. A mí me gusta agregarlo a la hamburguesa”.

Y cerró con una recomendación que cualquier amante de los sabores del mar agradecerá.

Las tostadas de atún. Son imperdibles”.

La tarde comenzaba a caer sobre Boca del Río. Frente a nosotros seguía apareciendo el mar, tan cercano que parecía formar parte del mismo complejo. Mientras terminaba mi cerveza entendí que John Clipperton no es únicamente una cervecería. Es una propuesta donde historia, exploración, hospitalidad, gastronomía y cerveza conviven bajo una misma identidad. Una identidad que, como la isla que le da nombre, sigue invitando a descubrir nuevos territorios.

Desde el puerto… ¡ya huele a cerveza!

Amado Romero

Crítico gastronómico. Conocedor de todas las tierras, aguas y fuegos. Especialista en los vericuetos del sazón.

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